Las prácticas de eficiencia energética más efectivas, involucran cambios de hábitos dentro de la empresa, donde cada trabajador siente que es parte de un esfuerzo común por optimizar el uso de la energía.

Más que ahorrar en la cuenta de luz, una empresa con cultura energética incorpora el concepto de eficiencia energética en todos sus procesos. Desde apagar los computadores al retirarse de la oficina, hasta construir un edificio aprovechando el máximo de luz solar.

Las medidas pueden ser de baja, mediana o alta inversión.

A medida que los ahorros sean evidentes en la facturación mensual, la empresa se dará cuenta que simplemente con los ahorros mensuales podrá recuperar a corto o mediano plazo la inversión realizada.

Incentivar el ahorro energético y promover una cultura de eficiencia energética es una tarea que no solamente permite ahorros en dinero sino que también incorporar el tema ambiental en cada área de la empresa, dándole un valor agregado al negocio y mayor competitividad en el mercado.